Sólo Jesús solo

24/01/2010

Que en el año 2010, se cumpla el sueño de Dios en ti

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 10:52

Queridas Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret:

Empezamos un nuevo año 2010. Mi petición para cada una de nosotras es: Que se cumpla el deseo de Dios en ti.

Así canta un poeta sobre el sueño:

El sueño es un espejo de la vida

que nos mira por dentro.

El sueño nos reviste de colores,

y nos acerca nuestras propias ilusiones y deseos.

¿Cómo se realizará el sueño que Dios tiene sobre ti en este año que empezamos?

Si tu vida crece cada día y eres germen de crecimiento para los demás.

Dice una expresión agustiniana: El hombre es un dios en crecimiento, un dios en semilla, en desarrollo, se trata de una realidad dinámica. Estamos llamados a ser Dios, Él pone en nosotras la semilla, depende de cómo la cultivemos.

Sí, Misionera Eucarística Seglar de Nazaret, eres semilla de Dios. Cultívala con amor y con el abono del amor hazla crecer. Aliméntate de amor y crecerá tu estatura divina, ya que Dios es la profundidad de tu ser, el que te descubre lo que eres tu misma, el que te descubre eso que estás llamada a ser, a eso más íntimo, a eso más elevado que hay en ti, a tu mejor realidad, es decir a vivir en y para el amor, a vivir en libertad, a llenarte de frutos, de alegría interminable.

Tu crecimiento está en el ser, en tu vida interior, en tu realización auténtica, en el desarrollo de tus capacidades, en la posibilidad de crear, en la relación amistosa, en la grandeza de los objetivos, en la claridad de motivaciones, en una palabra en la intensidad del amor.

Decían nuestros místicos: El amor es energía creadora, no ocupa espacio, sino que tiene un efecto dilatador y ensanchador. Lo sostiene todo, lo aguanta todo, lo supera todo, se atreve a todo. Ya pueden venir huracanes y tempestades; ahí está el amor venciendo y convirtiendo la misma dificultad en gracia y en dinamismo creador. Pasa como con el fuego: si es débil cualquier soplo lo apaga; pero si es fuerte el viento lo hace crecer.

Nuestra espiritualidad es dinámica y superadora. Es tiempo de crear. Dios nos ha creado creadores. Ese es el mayor don, el que hace de la persona que recibe un dador. Es bueno darnos cuenta que somos creadoras, ya que algunas veces nos contentamos con no destruir, es decir con una espiritualidad conservadora, como aquel que guardaba el talento para no perderlo, pero fue condenado, no porque hiciera ninguna injusticia, sino por que no hizo nada, y el no hacer nada es injusticia.

Crecer es vivir para darse, para dar vida, sembrar la vida por el desierto, hacerse ternura y pan crujiente, hacerse madre, samaritano de los caminos, hasta gastarse.

Si creces en audacia y compromiso

Nos falta audacia y compromiso. Tal vez olvidamos algunas veces que somos: luz, sal y fermento. Debemos, por tanto acercarnos donde haya oscuridad, injusticia o desamor. Allí debemos ir con nuestra luz. Dondequiera se decida la suerte de los hombres, sea en los grandes foros, sea en los cenáculos pequeños y grupos. Dondequiera que se pueda jugar una baza a favor de la justicia y la paz, dondequiera se pueda derribar un muro o construir un puente, dondequiera se pueda hacer florecer la vida, allí debe estar la Misionera Eucarística Seglar de Nazaret. Su acción y su compromiso son otros tantos renuevos, otras tantas semillas del Reino.

Debemos crecer en compromiso y servicio, en acogida y cordialidad, en respeto y responsabilidad, en libertad y participación, en encuentro y diálogo, en disponibilidad desinteresada, en solidaridad profunda, en valores que apunten “hacia arriba”, en una palabra en la civilización del amor.

Si el mundo sigue corrompido, ¿no será porque nuestra sal se ha vuelto sosa? Si el mundo le falta alma, ¿no será porque también nos falta a nosotras Espíritu? No lo olvides una vez más: estás llamada a se “alma del mundo”.

Recordemos que el profeta, el testigo, el creyente, es “el hombre de Dios en el mundo del hombre”.

Que María interceda para que nuestra vida, sea un continuo crecimiento.

Un abrazo y mi oración, vuestra:

Hna. Mª Dolores Moral Cobo

Delegada General

En la Mesa del Pan Eucarístico: El sacrificio, centro del Misterio

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 10:51

TEMA DE FORMACIÓN PERMANENTE

La dimensión sacrificial de la Eucaristía es de alguna manera la fuente de este Misterio de vida. Las fórmulas que utilizan los cuatro evangelistas para describir la Institución de la Eucaristía ponen de relieve esta dimensión.

San Mateo: “Tomad, comed: ésto es mi Cuerpo” (26,26)… “Ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por la multitud para el perdón de los pecados” (26,28)

San Marcos: “Tomad: ésto es mi cuerpo” (14,23)… “Ésta es mi sangre de la Nueva Alianza que es derramada por la multitud” (14,24)

San Lucas: “Ésto es mi cuerpo que se entrega por vosotros” (22,19)… “Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre que es derramada por vosotros” (22,20).

San Juan: “El Pan que yo os daré es mi carne por la vida del mundo” (6,51).

San Pablo: “Ésto es mi cuerpo que se entrega por vosotros” (1 Cor 11,24)… “Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre” (11,25)

Como aparece en todas estas expresiones, Cristo emplea un lenguaje sacrificial: “entregarse por vosotros”; “sangre derramada por la multitud”, es decir, por vosotros y por todos; “mi carne por la vida del mundo”. En consecuencia hay una referencia esencial al sacrificio de la Cruz donde se realizó plenamente la entrega de Cristo.

El sacrificio fuente de la Comunión

El sacrificio de la Cruz se hace presente en el Sacramento Eucarístico. Esto aparece en la invitaciones de los Evangelios sinópticos: “Tomad y comed”; “Tomad y bebed” o también en la frase de San Juan: “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros” (Jn 6,53). En la Comunión la comida es el Cuerpo sacrificado de Cristo y la sangre de Cristo derramada por nosotros. La presencia real de Cristo es una presencia sacrificial y esa misma presencia es la que se prolonga en las especies sacramentales que se guardan en el Sagrario para ser llevadas a los enfermos y para la adoración de los fieles.

El Sacerdocio Ministerial, que actúa en la persona de Cristo ha recibido del Señor el poder de realizar esta Sacramento. En la ofrenda al Padre de este sacrificio, Jesucristo el Sumo Sacerdote, asocia a toda la Iglesia como la dice la Constitución Sobre Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II (nos. 47-48).

La Eucaristía fuente de la vida del mundo

Es notable constatar cómo en la sección de Jn 6,51-58 aparece siete veces el término “vida” (o “vivir”). Para san Juan la Eucaristía es fuente de vida, un grito de vida, de la vida de gracia y de la vida eterna. Esa fuente de vida brota del costado de Cristo abierto en la Cruz (Jn 19,34-35). Así lo asegura el mismo evangelista en la Fiesta de las Tiendas: “Si alguno tiene sed que venga a mí y beba el que cree en mí. Como dice la escritura: ‘De su seno brotarán ríos de agua viva’” (Jn 7,37-38). El agua que sale del costado de Cristo, según la explicación de san Juan Crisóstomo es el agua del bautismo y la sangre que brota es la Eucaristía. En consecuencia la Eucaristía es como la fuente de la que brota la redención, es la fuente del Espíritu que entrega el Señor resucitado (Jn 20,19-23).

Una página del Beato Manuel González

Para el Beato Manuel González la dimensión sacrificial de la Eucaristía debe informar toda la vida tanto de los sacerdotes como de los fieles (sacerdocio común). El Obispo de Málaga lo centraba todo en un término: “Hostia”. De ello tenemos abundantes ejemplos, tanto en la sus obras escritas como en su concepción del Seminario plasmada en el Sueño Pastoral del Seminario de Málaga.

En su obra El abandono de los Sagrarios Acompañados resume el Misterio de la Eucaristía con estas palabras: “Jesucristo, Hijo natural de Dios, hecho hombre, por su Sacrificio en la Cruz se ha ganado, a más de la gloria de su nombre y de su cuerpo resucitado y sentado a la derecha del Padre, el título de Sacerdote, único adorador perfecto de la Trinidad augusta. De Víctima de alabanza, acción de gracias, expiación e impetración infinitas. De Mediador único absolutamente eficaz entre Dios y los hombres. De Cabeza y Modelo de todos los elegidos. De Causa meritoria y ejemplar de su gracia y de la gloria de cuerpo y del alma de ellos. De Hermano mayor o Primogénito de todos los hijos de Dios. De Piedra angular de templo en que Dios recibe de la creación entera su mayor gloria. Y de Pastor supremo de innumerables ovejas” (Obras Completas, I, p. 168, nº 166).

Domingo Muñoz León

TEMARIO PARA TRABAJO INDIVIDUAL O EN GRUPO

(1)        Repasar los textos del relato de la Institución de la Eucaristía en los Evangelios y en san Pablo y describir la relación con la Cruz.

(2)        Volver sobre las páginas de D. Manuel González que hablan de la centralidad de la noción de sacrificio en la Misa (Obras Completas, I p. 167-173).

(3)        Ver de nuevo los números 47-48 de la Constitución sobre Sagrada Liturgia y profundizar en la dimensión sacrificial de la Misa.

Significativos, a los 100 años

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 10:50

Acabamos de llegar de Pozuelo de Alarcón, de las reuniones para Animadores. Cinco repre¬sentantes que fuimos desde Catalunya: la Hna. Elísabeth, Rosa de Sabadell, Montserrat y Teresa de Tarragona y un servidor. Han sido tres días maravillosos. A Dios sean dadas las gracias.

No os voy a contar todas las vivencias. En la reunión lo haremos. Pero sí una entrañable: la profesión de Mª Carmen García Azumendi como Misionera Eucarística Seglar de Nazaret. Lo hizo en la celebración de la Eucaristía y a ¡los CIEN AÑOS del Árbol crecido! A los brotes morados, signo de reparación; a los brotes blancos, signo de eucaristización, se unieron los brotes verdes, signo de crecimiento y de esperanza.

Celebré y viví esa Eucaristía con profunda devoción. Y creo que los demás, y la profesa, tam¬bién. Pero también sentí un reto y un desafío: El de examinar y robustecer nuestra signifi¬cación uneriana. Han pasado ya cien años: ¿Relucimos ante los ojos de nuestro prójimo por la vivencia y fidelidad a nuestro Carisma? ¿Notan en nosotros nuestra cercanía, nuestra amistad con Jesús, nuestros ratos ante el Sagrario, nuestra cercanía y oración por los que no lo hacen?

Significación viene de “signo”, y “signo” es aquello que visto nos remite a otra cosa. En nuestro caso, si somos verdaderamente significativos remitimos a Cristo, a la Eucaristía; somos ejemplos, animadores, lámparas del Sagrario; caminos que conducen a Nuestro Hermano Mayor.

Aquí está el reto y el desafío: Llevar al Señor. Pues somos brotes blancos, brotes mora¬dos, brotes verdes…, todos cargados de amor a la Eucaristía y a nuestros hermanos, y vivimos profundamente su presencia y su estima.

Por favor, no dejemos de preguntarnos ante el Sagrario: ¿Soy significativo/a, “buena noti¬cia”, o soy un ser con corazón de piedra? Y actuemos en consecuencia.

Que Dios nos ayude, la Madre nos ampare y D. Manuel ruegue por nosotros, para que vivamos, cada vez mejor, el Carisma de la UNER, que está tan vivo como el primer día.

Saludos a todos.

Con afecto

VÍCTOR JAVIER MACUA

Celebración de Bodas de Oro y Plata

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 10:50

Mis queridas hermanas: Por fin llegó la hora tan deseada de celebrar con toda solemnidad conjuntamente Bodas de Plata y de Oro de nuestras hermanas Mary Maldonado, Mercedes Martínez y Matilde Lomas –esta última no pudo asistir por encontrarse enferma- y las mías de oro, aparte de la profesión temporal de Paquita Guardia del grupo de MESN de Jaén.

Tanto para mí como para las demás –soy portadora- fue una ceremonia de inmensa gratitud al Amo por habernos elegido sin merecerlo. Esperamos con su gracia seguir siendo fieles hasta el final de nuestras vidas, en amor y entrega al Señor, a su Iglesia, en servicio a los hermanos.

Os confieso, que el sello de Dios lo llevó este acontecimiento hasta el final, ya que no estuvo exento de sus pequeñas cruces, enfermedad y contratiempos tanto humanos como espirituales y… es, que las cosas de Dios en muchas ocasiones sin así…¿no os parece? A pesar de todo, gracias, gracias infinitas una vez más –como os decía en mi anterior articulillo- por haber sido llamadas sin merecerlo a tan hermosa vocación.

Esperamos que esta celebración realizada con tanta ilusión vaya fortaleciendo nuestra respuesta, haciéndonos sentir cada día más el amor a la Eucaristía, el deseo de reparar tanto abandono, viviendo con intimidad lo que Dios pueda querer de cada una.

Después de nuestro principal Banquete, la riquísima merienda compartida con alegría por todas las hermanas; nos reunimos muchas ya que fue final de convivencia, Ejercicios Espirituales y la presencia de nuestra Delegada General, Hna. Mª Dolores Moral.

Bueno, no quiero extenderme más, sólo daros las gracias porque sé que a través de la oración nos habéis ayudado.

Que Jesús y María nos siga llevando de su mano en el caminar de cada día. Que Ella nos enseñe a “guardar en nuestro corazón” todo lo que su Hijo nos vaya diciendo y queriendo hagamos.

Mi abrazo en nombre del grupo

Isabel García, MESN de Málaga.

06/12/2009

Ven Señor y restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:25

Queridas Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret:

Toda nuestra historia humana es un tiempo de espera.

Ante la proximidad del tiempo de adviento, vamos a adentrarnos en algunas reflexiones que nos lleven a vivir este tiempo con la máxima intensidad.

Al ser nuestra historia humana un tiempo de espera, toda nuestra vida es, de algún modo, un Adviento. Pero «Esperar» es situarse en estado de receptividad. «Esperar con esperanza» es estar convencidos de que nos va a llegar algo que va a llenar nuestra vida y que debe venir: el reinado de Dios en su plenitud.

Sí, el Adviento es tiempo de esperanza, pero de esperanza responsable y vigilante. Esto supone dos exigencias espirituales: la alegría respecto de lo que esperamos: Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. (I Corintios 1,3-9) y la vigilancia y el cambio (conversión) respecto de nosotros mismos. Así pues es tiempo de autocrítica y de autoconfesión. Todos tenemos necesidad de un nuevo retorno a Dios, que nos conduzca a las exigencias radicales del Evangelio, para que seamos un signo de salvación en medio de un mundo que se aleja de Dios. Es por ello que rezamos al Señor con el salmista que nos restaure, que brille su rostro y nos salve: “¡Ven a salvarnos, Señor! ¡Vuélvete hacia nosotros! ¡Ven a visitar tu viña! ¡Que tu mano nos proteja para que no nos alejemos de Ti! ¡Que con todo el fervor de nuestra alma invoquemos tu nombre!” (Salmo 79).

No podemos, pues, adormecernos. Hemos de vigilar constantemente. Nuestro Adviento ha de ser perpetuo. Exige una alerta continua, condicionante de toda nuestra vida en el tiempo. Requiere que siempre estemos esperando ansiosas y responsablemente a Cristo, reformador de nuestras miserias. Cuando esa tensión falta nos encontramos que nuestra vida carece de esperanza en Dios nuestro Salvador. No podemos atarnos a mesianismos terrenos. Solo Cristo nos ofrece la salvación verdadera. En la comunión con él está nuestra felicidad.

La esperanza, es esa virtud preciosa, que se da la mano con la fe y la caridad. Podemos decir que es la fe y la caridad en tensión, peregrinando. La esperanza ilusiona la vida y nos capacita para el crecimiento espiritual. Tanto recibiremos cuanto esperamos. Es ese tiempo concreto que rompe nuestra inconcreción y nuestra monotonía para ponernos en camino de conversión, para centrar nuestra vida no en una irrealidad, sino en la realidad maravillosa de Jesús que se acerca a la vida de los hombres como nuestro Salvador.

Que María nos ayude a amar, rezar y esperar, pero «in crescendo», con el dinamismo de la esperanza. Crezca el amor, en todos los sentidos en nuestra vida, crezca el deseo, crezca la oración, crezca la paciencia, crezca la confianza. Será la mejor manera de celebrar el Adviento.

Un abrazo y mi oración, vuestra:

Hna. Mª Dolores Moral Cobo

Delegada General

Doy gracias al Señor

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:21

Habiendo pasado una semana desde nuestro Encuentro de Animadores UNER en  Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde tuve la dicha de hacer mi consagración al Señor, como Misionera Eucarística Seglar de Nazaret; doy constantes gracias a nuestro Dios, en su Santísima Trinidad, por sentirme alcanzada de su gracia.

Quiero expresar en estas líneas que conocí a las Hnas. MEN. en Zaragoza, con motivo de un Encuentro de C.E.C.O. (Ciegos Católicos), también a Mª Victoria Pérez Zarco MESN de Alicante, amiga que quiero mucho, ya que me ha ayudado a conocer y amar a la Familia Eucarística Reparadora y a su Fundador, nuestro Beato Manuel González, espiritualidad que siempre me atrajo.

En la celebración de la Eucaristía, que presidió el Padre Victor (Asesor de la UNER en Barcelona), en una ceremonia tan entrañable, me sentí serena y emocionada y muy querida como si fuera una niña sorprendida de lo que estaba viviendo.

Sobre la fórmula de profesión, me quedé con las palabras siguientes: “Para alcanzar la caridad perfecta”. Con este deseo pido a nuestra Madre Inmaculada, me ayude a ser digna de alcanzarlo.

Todo mi agradecimiento y cariño:

Mª del Carmen García Azumendi, MESN – Bilbao

En el camino hacia Jesús, ayudando a los demás a llevar su cruz

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:19

Hola a todas:

Soy María Emilia, Aspirante de las MESN de Portugal, era mi deseo estar presente en este encuentro, pero por motivos de trabajo me foie imposible, pero quiero que sepan que estoy presente con mi oración en todas nuestras actividades. A continuación os envío una breve reseña de lo que es mi trabajo apostólico unido a vosotras.

- “En este verano tan caliente y tan propicio a unas vacaciones tan deseadas, he resuelto compartir y dar ese mi tiempo a ayudar a quien me procuraba para desahogar sus problemas. Me he dado cuenta de que compartir mi tiempo relajado y sin correrías podría ser más gratificante y compensador do que unas vacaciones, pues he hecho con que las personas se sintieran más alegres y satisfechas consigo mismas, ayudándolas a solucionar sus problemas y a llevar con más animo su cruz.

En esta caminada de aspirante de Misionera Eucarística Secular de Nazaret, es con mucha alegría que ayudo en mi parroquia en los trabajos apostólicos que me corresponden, como por ejemplo: Llevar la comunión a los enfermos ayudándolos a aceptar su soledad y enfermedad. Ayudando a los matrimonios con problemas a solidificar su unión. En mi local de trabajo intento hacer con que mis compañeras sean más humanas y justas, y muchas veces más cristianas, intentando inculcar en cada una que el trabajo no es solo de beneficio personal, sino de ayuda interpersonal. Y poco a poco se va viendo muy buenos resultados gracias a la gracia de Dios.

La experiencia de mi pasado me ayuda a poner todo esto en práctica, me quedé viuda hace dieciocho años con cuatro hijas pequeñas, perdí una de ellas con quince años en un accidente. Con estas experiencias vividas sé valorar los que sufren y pasan por las mismas o idénticas situaciones. Esto me lleva a vivir lo que Jesús quier de todos nosotros: que ayudemos a llevar la cruz de nuestros hermanos. Y lo hago con amor y cariño a quien me busca, y la recompensa que me deja es una felicidad inexplicable. Quiero ser un instrumento dócil en las manos del Señor para lo que el quiera.

Un fuerte abrazo en unión de oraciones

Mª Emilia Guimarães

Mi profesión Temporal

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:19

El día 12 de septiembre de 2009, fiesta del Dulce Nombre de María, ha sido una fecha inolvidable para mi en el itinerario de mi vida como cristiana.

Después de hacer Ejercicios Espirituales en Málaga, en nuestra confortable casa de Villa Nazaret, he celebrado mi Profesión Temporal, como miembro de la Institución de Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret.

No tengo palabras para agradecer al Señor todo lo que de Él recibo y he recibido a lo largo de mi vida.

En estos días de encuentro con Él, me ha hecho ver que debo confiar más en Él, por encima de mis dudas, flaquezas, debilidades y experiencias que no han sido del todo como Dios quería y esperaba de mi.

Dios me ha hecho vivir unos días muy intensos de generosidad por su parte, y en contacto con mis hermanas, me ha hecho descubrir que Él nos acompaña siempre, aunque a veces y con frecuencia lo olvidamos y no lo sentimos.

Ante tanto como he recibido, me brota del corazón un sentimiento de sincero agradecimiento y no puedo menos que decirle: ¡Gracias por todo, Señor!

Sí, gracias porque me has elegido, porque sin mérito alguno de mi parte, un día me dijiste como a los discípulos: Ven, y sígueme.

Después de dar este paso, muchas ideas y sentimientos se acumulan en mi mente y en mi corazón. Pero sólo me sale esto: Gracias Señor, porque tu confianza en mí me llena de esperanza. Gracias por fiarte de mí. Por haberme llamado y elegido. Por quererme como soy.

Tú conoces todo: mi fragilidad, mis limitaciones y la arcilla de que estoy hecha. Y a pesar de todo me dices: ¡Te quiero conmigo! Como eres, con tu pobreza y tus debilidades.

Te pido fuerzas Señor, para no defraudarte, para responder con generosidad a lo que Tú quieras de mí cuento con tu ayuda y con tu gracia, ya que, como Tú mismo me dices: sin Mí, no podéis hacer nada.

En este día tan especial, tan emotivo e importante en mi vida, te pido Señor, y te doy gracias por todas las personas que pusiste en mi camino y que me han acompañado en mi formación humana y religiosas, que sembraron en mí la semilla de la Fe, y que muchas ya gozan de tu presencia en el cielo.

También te pido Señor, por las personas y amigos que por circunstancias diversas no me pueden acompañar en esta ocasión de tanta trascendencia en mi vida, pero sé que lo hacen desde la oración y de corazón.

Quero terminar repitiendo las palabras del Apóstol: ¡Sé de quien me he fiado y que nunca me fallará!

Acabo con la misma frase que he comenzado a expresar mis vivencias de estos días:¡Gracias por todo Señor!

Que María, Nuestra Madre, me ayude a cumplir tu voluntad y ha ser fiel a la palabra dada. Que Ella me ilumine para que sepa guardar tu Palabra en el corazón como Ella lo hizo, y me convierta en instrumento dócil de su Amor materno, para que los que me rodean conozcan cada vez mejor a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.

A Ella me entrego con toda mi confianza, y así como ella entonó un día su Cántico de Alabanza a Dios porque hizo en Ella cosas grandes: El Magnificat, yo me quiero despedir con un poema, expresado en una “escala musical” muy especial.

Consagración a ritmo de “escala musical”:

Dócil seré a tu voz, Madre querida.

Renunciaré para siempre a otro querer.

Mi gozo está en amarte, Madre mía.

Faro que me ilumine Tú has de ser.

Sol que disipe todas mis tinieblas.

Lazo que me une a Cristo Tú serás.

Si entre tus brazos a Jesús encuentro.

¿Dónde mejor que en Ti lo puedo hallar?

Francisca Guardia Ureña, MESN. Jaén

Tema de formación permanente

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:17

EN LA MESA DEL PAN EUCARÍSTICO: La Eucaristía, fuente de Vida

En los números anteriores de Encuentro hemos venido tratando de la Mesa de la Palabra, es decir, la parte de la Misa que se le llama Liturgia de la Palabra. En los números siguientes nos vamos a ocupar de la Mesa del Cuerpo y de la Sangre del Señor, lo que en la Misa se llama Liturgia Eucarística. De esa manera queremos ir profundizando en el lema que las Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret tienen para este año: “La Eucaristía, un grito de vida”. La cultura de la vida es lo característico del mensaje cristiano. En el presente número queremos ir hacia la raíz y la fuente de todo el misterio eucarístico: el sacerdocio de Cristo participado en la Iglesia por el sacerdocio ministerial y por el sacerdocio común de los fieles. De esa manera, hacemos presente en este tema el “Año Sacerdotal” que Benedicto XVI ha propuesto a la Iglesia. Ese “Año Sacerdotal” no es solamente para los que han recibido el Sacramento del orden sino para todos los cristianos que, al tener el sacerdocio común, son la Iglesia que participa en el misterio eucarístico.

La enseñanza del Concilio Vaticano II sobre el Sacrosanto Misterio de la Eucaristía

El capítulo segundo de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, nos ha dejado sintetizado en los números 47 y 48 la esencia de la Eucaristía. He aquí sus palabras: “Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y a confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera” (Nº 47).

Como se ve, el sacrificio de la cruz es fuente de todo en la Iglesia. Por ello Jesucristo es el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza. La Eucaristía es memorial de su muerte y resurrección. El sacrificio eucarístico del Cuerpo y la Sangre del Señor perpetúa por los siglos el sacrificio de la cruz. La Eucaristía es el gran Don que Cristo ha confiado a su Esposa, la Iglesia.

En el número siguiente el Concilio habla de la participación activa de los fieles en la Misa indicando que los fieles deben participar consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada y añade: “Aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él; así se van perfeccionando día a día por Cristo Mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos” (Nº 47).

Estas palabras del Concilio indican que en la Eucaristía es esencial el ministerio del sacerdote (es decir, el sacerdocio ministerial), pero también habla de que los fieles participan en la ofrenda del Cristo Mediador y que juntamente con el sacerdote ellos ofrecen la hostia inmaculada. En otras palabras, todos los cristianos participan por el bautismo del sacerdocio de Cristo. Es lo que se llama sacerdocio común de los fieles. El mismo Concilio Vaticano II en el capítulo tercero de la Constitución sobre la Iglesia, dedicado a la Constitución Jerárquica de la Iglesia, dice las siguientes palabras: “Esta Iglesia de Cristo está verdaderamente presente en todas las legítimas reuniones locales de los fieles que, unidos a sus pastores, reciben también el nombre de Iglesias en el Nuevo Testamento. Ellas son el Pueblo nuevo, llamado por Dios en el Espíritu Santo y plenitud (cf. 1 Tes 1,5). En ellas se congregan los fieles por la predicación del Evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Señor “a fin de que por el cuerpo y la sangre del Señor quede unida toda la fraternidad” (Nº 26).

Estas palabras del Concilio ponen de relieve cómo la predicación del Evangelio de Cristo y la celebración del misterio de la Cena del Señor son elementos esenciales de la Iglesia de Cristo. De ellos vive la Iglesia.

Una página del Beato Manuel González sobre la razón de ser de la Eucaristía

El Beato Manuel González, el Obispo de los sagrarios abandonados, el Obispo de la Eucaristía, dedicó toda su vida y todos sus escritos al anuncio de este misterio de vida. En su libro “Mi comunión de María” ha profundizado en la dimensión vital de la Eucaristía y ha tratado de llevar a los fieles a hacer de la Eucaristía una fuente de vida. Las palabras que indicamos a continuación nos llevan al corazón del misterio eucarístico y son como una síntesis anticipatoria de la enseñanza que hemos visto en el Concilio. Con el epígrafe “La Hostia de la tierra” escribe: “¿Sabes cómo? ¡Por medio de otro imposible mayor! ¡Multiplicando las Hostias de Redención!, esto es, ¡haciendo de cada redimido una hostia…! Esa es la razón de ser de la Eucaristía: Jesús, Hostia de la Iglesia del Cielo, se hace por el ministerio de los sacerdotes, Hostia de la Iglesia de la tierra en cuantas Misas se celebran, para que de cada una de ellas suba al Padre la propiciación, alabanza, acción de gracias e intercesión de su mayor gloria (Obras completas de D. Manuel González-I Pag. 998 Nº 1158)”.

Domingo Muñoz León

TEMARIO PARA EL TRABAJO INDIVIDUAL O EN GRUPO

(1) Volver sobre la enseñanza conciliar acerca de la Eucaristía y el Sacerdocio. Un texto fundamental es el capítulo II de la Constitución sobre la Iglesia. El número 10 de este capítulo está dedicado al sacerdocio común de los fieles y el número 11 tiene como titulo “El ejercicio del sacerdocio común en los sacramentos.

(2) Leer todo el capítulo primero del libro “Mi Comunión de María” (Obras completas de D. Manuel González-I Pag. 993-1013).

(3) Como preparación al tema siguiente en que hablaremos, D.m., de la ofrenda de Cristo en la Cruz como sacrificio de la Nueva Alianza, pueden leerse los capítulos 8 y 9 de la Carta a los Hebreos.

22/05/2009

El rostro de la Palabra, Jesucristo

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 16:30

“El Rostro de la Palabra : Jesucristo”

El Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, expresa esta afirmación :  “ El Rostro de la Palabra : Jesucristo”.

En efecto, “ Cristo es “ la Palabra que está junto a Dios y es Dios”, es “ imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación” ( Col. 1, 15 ); pero también es Jesús de Nazaret, que camina por las calles de una provincia marginal del Imperio Romano, que habla una lengua local, que presenta los rasgos de un pueblo, el judío, y de su cultura. El Jesucristo real es, por tanto, carne frágil y mortal, es historia y humanidad, pero también es gloria, divinidad, misterio : Aquel que nos ha revelado el Dios que nadie ha visto jamás . ( Jn,1,18 )

(más…)

Página siguiente »

Blog de WordPress.com.