Sólo Jesús solo

06/12/2009

Ven Señor y restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:25

Queridas Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret:

Toda nuestra historia humana es un tiempo de espera.

Ante la proximidad del tiempo de adviento, vamos a adentrarnos en algunas reflexiones que nos lleven a vivir este tiempo con la máxima intensidad.

Al ser nuestra historia humana un tiempo de espera, toda nuestra vida es, de algún modo, un Adviento. Pero «Esperar» es situarse en estado de receptividad. «Esperar con esperanza» es estar convencidos de que nos va a llegar algo que va a llenar nuestra vida y que debe venir: el reinado de Dios en su plenitud.

Sí, el Adviento es tiempo de esperanza, pero de esperanza responsable y vigilante. Esto supone dos exigencias espirituales: la alegría respecto de lo que esperamos: Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. (I Corintios 1,3-9) y la vigilancia y el cambio (conversión) respecto de nosotros mismos. Así pues es tiempo de autocrítica y de autoconfesión. Todos tenemos necesidad de un nuevo retorno a Dios, que nos conduzca a las exigencias radicales del Evangelio, para que seamos un signo de salvación en medio de un mundo que se aleja de Dios. Es por ello que rezamos al Señor con el salmista que nos restaure, que brille su rostro y nos salve: “¡Ven a salvarnos, Señor! ¡Vuélvete hacia nosotros! ¡Ven a visitar tu viña! ¡Que tu mano nos proteja para que no nos alejemos de Ti! ¡Que con todo el fervor de nuestra alma invoquemos tu nombre!” (Salmo 79).

No podemos, pues, adormecernos. Hemos de vigilar constantemente. Nuestro Adviento ha de ser perpetuo. Exige una alerta continua, condicionante de toda nuestra vida en el tiempo. Requiere que siempre estemos esperando ansiosas y responsablemente a Cristo, reformador de nuestras miserias. Cuando esa tensión falta nos encontramos que nuestra vida carece de esperanza en Dios nuestro Salvador. No podemos atarnos a mesianismos terrenos. Solo Cristo nos ofrece la salvación verdadera. En la comunión con él está nuestra felicidad.

La esperanza, es esa virtud preciosa, que se da la mano con la fe y la caridad. Podemos decir que es la fe y la caridad en tensión, peregrinando. La esperanza ilusiona la vida y nos capacita para el crecimiento espiritual. Tanto recibiremos cuanto esperamos. Es ese tiempo concreto que rompe nuestra inconcreción y nuestra monotonía para ponernos en camino de conversión, para centrar nuestra vida no en una irrealidad, sino en la realidad maravillosa de Jesús que se acerca a la vida de los hombres como nuestro Salvador.

Que María nos ayude a amar, rezar y esperar, pero «in crescendo», con el dinamismo de la esperanza. Crezca el amor, en todos los sentidos en nuestra vida, crezca el deseo, crezca la oración, crezca la paciencia, crezca la confianza. Será la mejor manera de celebrar el Adviento.

Un abrazo y mi oración, vuestra:

Hna. Mª Dolores Moral Cobo

Delegada General

Doy gracias al Señor

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:21

Habiendo pasado una semana desde nuestro Encuentro de Animadores UNER en  Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde tuve la dicha de hacer mi consagración al Señor, como Misionera Eucarística Seglar de Nazaret; doy constantes gracias a nuestro Dios, en su Santísima Trinidad, por sentirme alcanzada de su gracia.

Quiero expresar en estas líneas que conocí a las Hnas. MEN. en Zaragoza, con motivo de un Encuentro de C.E.C.O. (Ciegos Católicos), también a Mª Victoria Pérez Zarco MESN de Alicante, amiga que quiero mucho, ya que me ha ayudado a conocer y amar a la Familia Eucarística Reparadora y a su Fundador, nuestro Beato Manuel González, espiritualidad que siempre me atrajo.

En la celebración de la Eucaristía, que presidió el Padre Victor (Asesor de la UNER en Barcelona), en una ceremonia tan entrañable, me sentí serena y emocionada y muy querida como si fuera una niña sorprendida de lo que estaba viviendo.

Sobre la fórmula de profesión, me quedé con las palabras siguientes: “Para alcanzar la caridad perfecta”. Con este deseo pido a nuestra Madre Inmaculada, me ayude a ser digna de alcanzarlo.

Todo mi agradecimiento y cariño:

Mª del Carmen García Azumendi, MESN – Bilbao

En el camino hacia Jesús, ayudando a los demás a llevar su cruz

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:19

Hola a todas:

Soy María Emilia, Aspirante de las MESN de Portugal, era mi deseo estar presente en este encuentro, pero por motivos de trabajo me foie imposible, pero quiero que sepan que estoy presente con mi oración en todas nuestras actividades. A continuación os envío una breve reseña de lo que es mi trabajo apostólico unido a vosotras.

- “En este verano tan caliente y tan propicio a unas vacaciones tan deseadas, he resuelto compartir y dar ese mi tiempo a ayudar a quien me procuraba para desahogar sus problemas. Me he dado cuenta de que compartir mi tiempo relajado y sin correrías podría ser más gratificante y compensador do que unas vacaciones, pues he hecho con que las personas se sintieran más alegres y satisfechas consigo mismas, ayudándolas a solucionar sus problemas y a llevar con más animo su cruz.

En esta caminada de aspirante de Misionera Eucarística Secular de Nazaret, es con mucha alegría que ayudo en mi parroquia en los trabajos apostólicos que me corresponden, como por ejemplo: Llevar la comunión a los enfermos ayudándolos a aceptar su soledad y enfermedad. Ayudando a los matrimonios con problemas a solidificar su unión. En mi local de trabajo intento hacer con que mis compañeras sean más humanas y justas, y muchas veces más cristianas, intentando inculcar en cada una que el trabajo no es solo de beneficio personal, sino de ayuda interpersonal. Y poco a poco se va viendo muy buenos resultados gracias a la gracia de Dios.

La experiencia de mi pasado me ayuda a poner todo esto en práctica, me quedé viuda hace dieciocho años con cuatro hijas pequeñas, perdí una de ellas con quince años en un accidente. Con estas experiencias vividas sé valorar los que sufren y pasan por las mismas o idénticas situaciones. Esto me lleva a vivir lo que Jesús quier de todos nosotros: que ayudemos a llevar la cruz de nuestros hermanos. Y lo hago con amor y cariño a quien me busca, y la recompensa que me deja es una felicidad inexplicable. Quiero ser un instrumento dócil en las manos del Señor para lo que el quiera.

Un fuerte abrazo en unión de oraciones

Mª Emilia Guimarães

Mi profesión Temporal

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:19

El día 12 de septiembre de 2009, fiesta del Dulce Nombre de María, ha sido una fecha inolvidable para mi en el itinerario de mi vida como cristiana.

Después de hacer Ejercicios Espirituales en Málaga, en nuestra confortable casa de Villa Nazaret, he celebrado mi Profesión Temporal, como miembro de la Institución de Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret.

No tengo palabras para agradecer al Señor todo lo que de Él recibo y he recibido a lo largo de mi vida.

En estos días de encuentro con Él, me ha hecho ver que debo confiar más en Él, por encima de mis dudas, flaquezas, debilidades y experiencias que no han sido del todo como Dios quería y esperaba de mi.

Dios me ha hecho vivir unos días muy intensos de generosidad por su parte, y en contacto con mis hermanas, me ha hecho descubrir que Él nos acompaña siempre, aunque a veces y con frecuencia lo olvidamos y no lo sentimos.

Ante tanto como he recibido, me brota del corazón un sentimiento de sincero agradecimiento y no puedo menos que decirle: ¡Gracias por todo, Señor!

Sí, gracias porque me has elegido, porque sin mérito alguno de mi parte, un día me dijiste como a los discípulos: Ven, y sígueme.

Después de dar este paso, muchas ideas y sentimientos se acumulan en mi mente y en mi corazón. Pero sólo me sale esto: Gracias Señor, porque tu confianza en mí me llena de esperanza. Gracias por fiarte de mí. Por haberme llamado y elegido. Por quererme como soy.

Tú conoces todo: mi fragilidad, mis limitaciones y la arcilla de que estoy hecha. Y a pesar de todo me dices: ¡Te quiero conmigo! Como eres, con tu pobreza y tus debilidades.

Te pido fuerzas Señor, para no defraudarte, para responder con generosidad a lo que Tú quieras de mí cuento con tu ayuda y con tu gracia, ya que, como Tú mismo me dices: sin Mí, no podéis hacer nada.

En este día tan especial, tan emotivo e importante en mi vida, te pido Señor, y te doy gracias por todas las personas que pusiste en mi camino y que me han acompañado en mi formación humana y religiosas, que sembraron en mí la semilla de la Fe, y que muchas ya gozan de tu presencia en el cielo.

También te pido Señor, por las personas y amigos que por circunstancias diversas no me pueden acompañar en esta ocasión de tanta trascendencia en mi vida, pero sé que lo hacen desde la oración y de corazón.

Quero terminar repitiendo las palabras del Apóstol: ¡Sé de quien me he fiado y que nunca me fallará!

Acabo con la misma frase que he comenzado a expresar mis vivencias de estos días:¡Gracias por todo Señor!

Que María, Nuestra Madre, me ayude a cumplir tu voluntad y ha ser fiel a la palabra dada. Que Ella me ilumine para que sepa guardar tu Palabra en el corazón como Ella lo hizo, y me convierta en instrumento dócil de su Amor materno, para que los que me rodean conozcan cada vez mejor a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.

A Ella me entrego con toda mi confianza, y así como ella entonó un día su Cántico de Alabanza a Dios porque hizo en Ella cosas grandes: El Magnificat, yo me quiero despedir con un poema, expresado en una “escala musical” muy especial.

Consagración a ritmo de “escala musical”:

Dócil seré a tu voz, Madre querida.

Renunciaré para siempre a otro querer.

Mi gozo está en amarte, Madre mía.

Faro que me ilumine Tú has de ser.

Sol que disipe todas mis tinieblas.

Lazo que me une a Cristo Tú serás.

Si entre tus brazos a Jesús encuentro.

¿Dónde mejor que en Ti lo puedo hallar?

Francisca Guardia Ureña, MESN. Jaén

Tema de formación permanente

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 20:17

EN LA MESA DEL PAN EUCARÍSTICO: La Eucaristía, fuente de Vida

En los números anteriores de Encuentro hemos venido tratando de la Mesa de la Palabra, es decir, la parte de la Misa que se le llama Liturgia de la Palabra. En los números siguientes nos vamos a ocupar de la Mesa del Cuerpo y de la Sangre del Señor, lo que en la Misa se llama Liturgia Eucarística. De esa manera queremos ir profundizando en el lema que las Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret tienen para este año: “La Eucaristía, un grito de vida”. La cultura de la vida es lo característico del mensaje cristiano. En el presente número queremos ir hacia la raíz y la fuente de todo el misterio eucarístico: el sacerdocio de Cristo participado en la Iglesia por el sacerdocio ministerial y por el sacerdocio común de los fieles. De esa manera, hacemos presente en este tema el “Año Sacerdotal” que Benedicto XVI ha propuesto a la Iglesia. Ese “Año Sacerdotal” no es solamente para los que han recibido el Sacramento del orden sino para todos los cristianos que, al tener el sacerdocio común, son la Iglesia que participa en el misterio eucarístico.

La enseñanza del Concilio Vaticano II sobre el Sacrosanto Misterio de la Eucaristía

El capítulo segundo de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, nos ha dejado sintetizado en los números 47 y 48 la esencia de la Eucaristía. He aquí sus palabras: “Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y a confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera” (Nº 47).

Como se ve, el sacrificio de la cruz es fuente de todo en la Iglesia. Por ello Jesucristo es el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza. La Eucaristía es memorial de su muerte y resurrección. El sacrificio eucarístico del Cuerpo y la Sangre del Señor perpetúa por los siglos el sacrificio de la cruz. La Eucaristía es el gran Don que Cristo ha confiado a su Esposa, la Iglesia.

En el número siguiente el Concilio habla de la participación activa de los fieles en la Misa indicando que los fieles deben participar consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada y añade: “Aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él; así se van perfeccionando día a día por Cristo Mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos” (Nº 47).

Estas palabras del Concilio indican que en la Eucaristía es esencial el ministerio del sacerdote (es decir, el sacerdocio ministerial), pero también habla de que los fieles participan en la ofrenda del Cristo Mediador y que juntamente con el sacerdote ellos ofrecen la hostia inmaculada. En otras palabras, todos los cristianos participan por el bautismo del sacerdocio de Cristo. Es lo que se llama sacerdocio común de los fieles. El mismo Concilio Vaticano II en el capítulo tercero de la Constitución sobre la Iglesia, dedicado a la Constitución Jerárquica de la Iglesia, dice las siguientes palabras: “Esta Iglesia de Cristo está verdaderamente presente en todas las legítimas reuniones locales de los fieles que, unidos a sus pastores, reciben también el nombre de Iglesias en el Nuevo Testamento. Ellas son el Pueblo nuevo, llamado por Dios en el Espíritu Santo y plenitud (cf. 1 Tes 1,5). En ellas se congregan los fieles por la predicación del Evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Señor “a fin de que por el cuerpo y la sangre del Señor quede unida toda la fraternidad” (Nº 26).

Estas palabras del Concilio ponen de relieve cómo la predicación del Evangelio de Cristo y la celebración del misterio de la Cena del Señor son elementos esenciales de la Iglesia de Cristo. De ellos vive la Iglesia.

Una página del Beato Manuel González sobre la razón de ser de la Eucaristía

El Beato Manuel González, el Obispo de los sagrarios abandonados, el Obispo de la Eucaristía, dedicó toda su vida y todos sus escritos al anuncio de este misterio de vida. En su libro “Mi comunión de María” ha profundizado en la dimensión vital de la Eucaristía y ha tratado de llevar a los fieles a hacer de la Eucaristía una fuente de vida. Las palabras que indicamos a continuación nos llevan al corazón del misterio eucarístico y son como una síntesis anticipatoria de la enseñanza que hemos visto en el Concilio. Con el epígrafe “La Hostia de la tierra” escribe: “¿Sabes cómo? ¡Por medio de otro imposible mayor! ¡Multiplicando las Hostias de Redención!, esto es, ¡haciendo de cada redimido una hostia…! Esa es la razón de ser de la Eucaristía: Jesús, Hostia de la Iglesia del Cielo, se hace por el ministerio de los sacerdotes, Hostia de la Iglesia de la tierra en cuantas Misas se celebran, para que de cada una de ellas suba al Padre la propiciación, alabanza, acción de gracias e intercesión de su mayor gloria (Obras completas de D. Manuel González-I Pag. 998 Nº 1158)”.

Domingo Muñoz León

TEMARIO PARA EL TRABAJO INDIVIDUAL O EN GRUPO

(1) Volver sobre la enseñanza conciliar acerca de la Eucaristía y el Sacerdocio. Un texto fundamental es el capítulo II de la Constitución sobre la Iglesia. El número 10 de este capítulo está dedicado al sacerdocio común de los fieles y el número 11 tiene como titulo “El ejercicio del sacerdocio común en los sacramentos.

(2) Leer todo el capítulo primero del libro “Mi Comunión de María” (Obras completas de D. Manuel González-I Pag. 993-1013).

(3) Como preparación al tema siguiente en que hablaremos, D.m., de la ofrenda de Cristo en la Cruz como sacrificio de la Nueva Alianza, pueden leerse los capítulos 8 y 9 de la Carta a los Hebreos.

22/05/2009

El rostro de la Palabra, Jesucristo

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 16:30

“El Rostro de la Palabra : Jesucristo”

El Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, expresa esta afirmación :  “ El Rostro de la Palabra : Jesucristo”.

En efecto, “ Cristo es “ la Palabra que está junto a Dios y es Dios”, es “ imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación” ( Col. 1, 15 ); pero también es Jesús de Nazaret, que camina por las calles de una provincia marginal del Imperio Romano, que habla una lengua local, que presenta los rasgos de un pueblo, el judío, y de su cultura. El Jesucristo real es, por tanto, carne frágil y mortal, es historia y humanidad, pero también es gloria, divinidad, misterio : Aquel que nos ha revelado el Dios que nadie ha visto jamás . ( Jn,1,18 )

(más…)

María, mujer de la Palabra de Dios

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 16:21

Queridas Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret:

En este mes de mayo, dedicado de manera especial a la Santísima Virgen, nuestra reflexión será sobre: María, mujer de la Palabra de Dios.

(más…)

07/03/2009

CONSAGRACIÓN SECULAR A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 13:51

“Eucaristía Palabra Viva”

En la Mesa de la Palabra”

En el primer tema reflexionamos sobre la Consagración secular a la luz de la Palabra y guiadas por la voz de la Iglesia. En este segundo tema seguiremos la misma trayectoria deteniéndonos los tres puntos que quedaron pendientes.

Tema II

Tema II

Un gran equilibrio entre consagración y secularidad.

El término “secularidad” está tomado aquí en su aspecto positivo y no como oposición a “religioso”. Debemos a Pablo VI la ubicación de este término en “una perspectiva más amplia, como dimensión de la misma Iglesia, inherente a su naturaleza íntima y a su misión cuya raíz se hunde en el mismo misterio del Verbo Encarnado” 1

Estas palabras encierran términos esenciales a la consagración, una vida consagrada es algo más que un compromiso privado, debe tener una dimensión eclesial. Se otorga cono miras a una misión, y es un entraren el dinamismo de la consagración de Cristo.

Un consagrado secular no es un religioso en el mundo, es y representa el ideal del apóstol laico, que participa y colabora en la misión de la Iglesia en el mundo.

La opción de consagración secular es una toma de conciencia de “estar en el mundo como lugar propio vuestro de responsabilidad cristiana” nos recordaba Pablo VI, es “un modo de ser Iglesia, nos recuerda Pablo VI, de hacerla presente, de salvarnos y de anunciar la salvación”.

Juan Pablo II nos decía: “…no cambiéis vuestra condición, ¡sois y os mantenéis laicos!”

La secularidad consagrada es la máxima realización de la secularidad. Y no estamos hablando de mayor o menor perfección, términos ya superados. Todo bautizado está llamado a la santidad, lo que conlleva una igualdad entre todo independientemente de la opción de entrega que elija. Esta y los medios elegidos para la santidad es la unidad en la diversidad. “Así, dentro de la diversidad, todos dan testimonio de la maravillosa unidad en el Cuerpo de Cristo. En efecto, la propia diversidad de gracias, de servicios y de actividades reúne en la unidad los hijos de Dios, pues todo esto lo hace el único y mismo Espíritu (1Cor 12, 11)”2

A este respecto el Cardenal Pironio, refriéndose a la consagración secular, en este caso concretamente a los Institutos Seculares, nos recuerda: “Esta consagración especial (…) no arranca del mundo, no paraliza su actividad temporal, sino que la vivifica y dinamiza, le confiere mayor realismo, profundidad y eficacia, al liberarla de satisfacciones, intereses y búsquedas, que de algún modo se relacionan con el egoísmo. La consagración secular al abrir al radicalismo absoluto del amor a Dios, los dispone para una encarnación más honda en el mundo, para una secularidad pura y libre, purificadora y liberadora”3

Después de esta cita poco queda ya que decir no sólo de la relación entre consagración y secularidad sino sobre todo de la grandeza de esta conjunción, por ello basándonos en las palabras de Pablo VI podemos afirmar, que la consagración secular es nueva y original, suscitada por el Espíritu Santo para ser vivida dentro del mundo a fin de informar con la fuerza de los consejos evangélicos los valores humanos y temporales.

Nuestra consagración secular, como decíamos en el primer tema de be ser:

Una consagración que impregne toda nuestra vida y actividades diarias, creando una total disponibilidad al Espíritu.

La consagración tiene un carácter de totalidad. Comprende a toda la persona y abarca toda su vida. Por medio de la profesión de los consejos evangélicos, con votos o promesas, el hombre se entrega a sí mismo en totalidad a Dios.

Ahora bien, la persona sólo se entrega en totalidad y se deja poseer, consintiendo activamente en la acción de Dios, cuando de verdad ama y cuando es amada. La consagración sólo puede entenderse y explicarse desde la categoría suprema del amor y del amor total. Desde el amor de Dios, primeramente; y desde el amor que Él derrama y crea en la persona. El amor es un don. Y amar es darse.

También la vida consagrada es un acto que genera un proceso. La configuración con Cristo virgen -pobre- obediente debe ir creciendo ininterrumpidamente hasta llegar a ser, de verdad, una pura transparencia de Jesús. Esta configuración sólo es posible por la acción del Espíritu, por ello la necesidad de nuestra docilidad, nuestra renuncia y nuestro vivir sólo para dar mayor gloria Dios: “Mi Padre será glorificado si dais fruto abundante y sois mis discípulos”4

Por ello dirigimos nuestra mirada a Jesucristo vivo. Él nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.5 El está en nuestros corazones de seculares consagradas, mediante la fe y la caridad, por la acción del Espíritu Santo y en la Eucaristía.

Debemos vivir en comunión entre nosotros y con Dios, para promover en el mundo los “nuevos caminos de comunión y de colaboración, aunando esfuerzos entre personas consagradas y laicos en orden a la misión”6

De ahí la necesidad por nuestra parte de un testimonio de santidad más vibrante y transparente como consagradas, con los dones que cada una hemos recibido. Santidad en las ocupaciones y circunstancias de la vida, es el medio más eficaz para ser la “sal” de la tierra y la “luz” que el mundo necesita hoy.

Vivamos la solidaridad cristiana, como puesta en práctica del mandamiento del amor que tiene su origen en la fe en un Dios, siempre solidario, respecto al hombre que crea por amor, que no lo abandona caído en el pecado, sino que le ofrece la salvación .

Para nosotras implica la solidaridad un compromiso religioso y ético, que regula de igual manera la vida espiritual con Dios y la preocupación por los pobres, los deberes para con Dios y las obligaciones con el prójimo.

Nuestra consagración vivida en el mundo ha de ser ante todo testimonio de vida. Jesús a sus apóstoles los hace sus testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la palabra, para que la fuerza del Evangelio brille en la vida diaria, familiar y social7

Nuestro Padre a este respecto nos dice cómo Jesús que “realiza sus milagros en un instante; en la formación de sus apóstoles emplea los tres años largos de su vida pública, los cuarentas de su vida de resucitado en la tierra y la consuma con la venida del Espíritu Santo” 8

Ciertamente que nuestra misión ha de llevarse a cabo con los medios que el mundo ofrece, pero hay que tener presente que siempre nos tenemos que dejar guiar de la Palabra de Dios, debemos ser colaboradores de Dios para la santificación del mundo, pero sin contaminarnos de lo que nos aparte de la soberanía de Dios.

Este sería un buen momento para detenernos a hablar de la importancia del apostolado en la consagración secular, pero por su extensión necesita un espacio propio.

Completamos los puntos pendientes exponiendo algunas ideas sobre:

Un radicalismo en el compromiso de los consejos evangélicos

La secularidad influye en el modo de seguir los consejos evangélicos, no porque se atenúe el rigor de su seguimiento, sino porque “adquieren un significado nuevo, de especial actualidad en el tiempo presente:

  • la castidad se convierte en ejercicio y en ejemplo vivo de dominio de sí mismo y de vida en el espíritu, orientada a las realidades celestiales, en un mundo que se repliega sobre sí mismo y deja a rienda suelta los propios instintos

  • la pobreza se hace modelo de la relación que se debe tener con los bienes creados y con su recto juicio, (…) vuestra pobreza es signo de solidaridad y de presencia con los hermanos que sufren.

  • La obediencia se convierte en testimonio de la humilde aceptación de la mediación de la Iglesia y, más general, de la sabiduría de Dios (…) y en este momento de crisis de autoridad, vuestra obediencia se transforma en testimonio de lo que es el orden cristiano del universo”9

La Santísima Virgen María es para nosotros modelo de nuestra entrega como consagradas seculares, Ella viviendo en virginidad, pobreza y obediencia se vivió en sacrificio de sí misma y en autodonación a Dios y a los hombres. Por eso es justamente llamada “Modelo y amparo de toda vida consagrada”10

CUESTIONARIO:

    1. ¿Cómo relacionarías “ser Iglesia haciéndola presente en el mundo y los diversos apostolados que nos ofrece nuestro Padre en su libro: “Apostolados Menudos”?

    2. “El amor es un don y amar es darse”, ¿cómo relacionarías este concepto con las renuncias de Jesús expuestas por nuestro Padre en “Mi comunión de María”

    3. La obediencia es ante todo ponerse en las manos de Dios. Busca citas de nuestro Padre que hable de confianza en Jesús

1 Pablo VI en su alocución a los Institutos Seculares, año 1972. Esta nota está tomada del libro “Los Institutos Seculares: Ser y quehacer” Juan Manuel Cabezas

2 Lumen Gentium, 32

3 Nota tomada del libro ya citado, “Los Institutos Seculares”

4 Jn. 15, 8

5 Jn. 14, 6

6 Vita Consecrata, 55

7 L. Gentium,35

8 “Así ama Él” Beato Manuel González

9 Alocución de Pablo VI año 1972. Nota tomada del libro ya citado, “Los Institutos Seculares”

10 Can 663,4

Queridas hermanas

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 13:48

Queridas hermanas

raquelDeseando que el Año Jubilar nos renueve y motive con un impulso nuevo a gritar la vida que brota de la Eucaristía, ante esta cultura de muerte del mundoactual, tratemos de hacer vida el Lema del santo Papa Benedicto XVI con motivo de laJornada mundial de la Paz de este añoCOMBATIR LA POBREZA, CONSTRUIR LA PAZ”

reflexionando acerca de la marginación de la pobreza relacional, moral y espiritual de las familias, tanto de los adultos como en especial de los niños. En este aspecto la Iglesia, que

es “signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano”

continúa ofreciendo su aportación para que se superen las injusticias e incomprensiones,

y se llegue a construir un mundo más pacífico y solidario.

Como consagradas seglares es nuestro desafío social dar testimonio de pobreza evangélica acercando a nuestros hermanos al Sagrario en el que vive la mayor y mejor riqueza:

LA EUCARISTÍA- SACRAMENTO DE CARIDAD-

Rogando a nuestra Madre Inmaculada nos fortalezca en esta misión, les abraza con cariño

GRACIELA RAQUEL DEBELLO

Así vivimos nuestra misión en Argentina

Archivado en: Uncategorized — Hna. Mónica Mª @ 13:47

CÓRDOBA

Participo de los Grupos UNER. Soy catequista y Ministro Extraordinario de la Comunión en las Parroquias Ntra. Sra. del Rosario y San José Obrero.

ISABEL SÁNCHEZ, MESN

SANTA FE

Participamos activamente de las Semanas Eucarísticas, tanto en su preparación como en la exposición de temas en la Parroquia Sagrada Familia de Santo Tomé.

Con las hermanas MEN compartimos Semanas Eucarísticas y apostolado en El Trébol, Monte Vera, El Pozo, Las Américas, Río Primero, Esperanza.

Realizamos la preparación para la Ofrenda UNER en Catamarca y Esperanza

Colaboramos con el Apostolado de la Oración en la Parroquia. San Cayetano e Inmaculada y en la Clausura UNER en el mes de noviembre, en el Retiro de Adviento, en el DUO del 4 de enero que se realizó en la Parroquia Sagrada. Familia

Realizamos todos los meses nuestro apostolado en La Pelada con momentos de oración con adultos y pequeños

Los 1º viernes tenemos Adoración dedicado al Sagrado Corazón de Jesús con el Apostolado de Oración

MYRIAM MARTÍNEZ, CARMEN MARECO Y ANA MARÍA RENNA, MESN

Entradas siguientes »

Blog de WordPress.com.